A veces recuerdo la primera vez que te vi,

destacando entre los demás, elegante y joven. 

¡Cómo si no tuvieras otra cosa que hacer en la vida!

Otras veces, me acuerdo de la primera vez que besaste mis labios,  

y ese sabor a uva, al atardecer y a momentos increíbles.

 

Y es que sólo tú haces que los mejores momentos tengan tu sabor.

Fue con ese primer beso cuando supe que mi mundo, tal y como lo conocía, no volvería jamás.  

Vibré. Y tú lo hiciste conmigo. 

Mi vida dio un giro de 180º.  

Y allí, en ese preciso instante comprendí que los huracanes siempre llevan nombres de personas: Nidia.

 

Relato de Alba MejorarTE para nuestro concurso de relatos. 

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